La Nación
Hace poco más de un mes el diario La Nación publicó una entrevista a Beatriz Sarlo. [*] Las preguntas me parecieron en mucho más interesantes que las respuestas, al punto que a cada pregunta que leía respondía mentalmente de manera espontánea. Entonces decidí anotar mis propias respuestas suplantando las de Beatriz Sarlo. Lo hice a toda velocidad y sin corregir, pues me pareció que así el juego tendría mayor sentido.
- ¿Qué le evoca la palabra Bicentenario?
- Un bisexual en un geriátrico.
- ¿Por qué cree que llegamos así?
- Porque no teníamos el combustible espiritual que tiene Ari Paluch.
- ¿Le parece que el Bicentenario se volvió sólo una marca y no una oportunidad para reflexionar de verdad?
- Sería una marca si fuera un producto.
- Cien años atrás, Joaquín V. González indicaba que un rasgo distintivo de los argentinos es que vivimos en discordia. ¿Hay posibilidad de salir de esa dicotomía del blanco o negro?
- Sí, yéndose a vivir a Concordia.
- ¿Cómo ve a las instituciones democráticas?
- Con dificultad. Creo que hay que buscar maneras alternativas de organizar la sociedad donde el estado sea invisible pero no ausente y donde el individuo pueda acuñar su propia moneda.
- ¿Cree que la dirigencia busca quebrar esa lógica o la alimenta?
- La dirigencia busca acrecentar su patrimonio, sus acciones están impulsadas por ese afán de consumo.
- Es un mal necesario...
- Si es un mal no es necesario. Es como la idea de Dios. Si Dios existiera sería innecesario.
- ¿Cómo se revierte esa situación de vulnerabilidad?
- Con una transformación revolucionaria de la mentalidad. El problema es que antes debe comprenderse que es necesaria esa transformación revolucionaria en la que la bondad y la compasión no deban ser una decisión pensada ni un deber sino un impulso irresistible.
- La movilidad y la justicia social fueron banderas del peronismo. ¿La dirigencia se olvidó de esto?
- Fueron banderas, nada más. La demagogia no construye más que cambios momentáneos y de superficie. Además, siguiendo con las banderas, yo puedo ser Al Capone y ser abanderado de la escuela. Las banderas son símbolos, y como tales se los vacía de contenido, o se los rellena de contenido insalubre. La dirigencia no olvidó nada de esto, la dirigencia sigue usando símbolos vaciándolos de contenido, o variándoles el contenido y su significado según convenga a su afán de acrecentar su patrimonio monetario y personal.
- ¿Cómo llegamos a los 200 años?
- Con todo tipo de achaques y esclerosis múltiple.
- ¿La dirigencia actual está capacitada para sacar el país adelante?
- No.
- ¿Son innovadores los políticos?
- Siempre hay nuevas maneras de delinquir, el ser humano es muy innovador cuando se lo propone.
- La sociedad argentina es presidencialista, paternalista. ¿Hay líderes que le puedan disputar el poder a Kirchner?
- Siempre se dice que la sociedad argentina es de tal o cual manera. No sé. No creo que una sociedad pueda definirse sin tomar en cuenta la variedad de individuos que la componen. Además, la sociedad argentina no parece comportarse siempre como un bloque único e indivisible (lo cual no es bueno ni malo en sí). En cuanto a la pregunta, siempre hay nuevos líderes que disputan el poder de los que están… Es una vieja costumbre.
- ¿Se perdió la militancia en ese sentido? Pienso en candidatos como (Mauricio) Macri y De Narváez que salieron del empresariado.
- Parece ser que de manera más abarcadora, saliendo de los límites del país, la militancia deberá desviarse hacia la ética por encima de la política si desea una transformación positiva y profunda de la sociedad y del hombre. Por eso están creciendo movimientos como el generado por gente como Jacques Fresco a partir de Zeitgeist y del Proyecto Venus… creo que ese tipo de movimientos terminarán por diseñar nuevas formas de gobierno, formas completamente novedosas que no se parecerán en nada a las que conocimos en los últimos siglos. No estoy diciendo que será mejor lo que salga de ese tipo de experiencias y de movimientos, pero sí creo que funcionaría si antes el ser humano logra transformar su cultura mental, como dije antes.
- Otras naciones de la región como Brasil, Uruguay y Chile siguen desde hace años políticas de estado inamovibles más allá de la alternancia en el poder. ¿Por qué cree que todavía se discute qué tipo de país queremos?
- En cuanto hubo un desastre natural se comprobó en pocas horas que el “milagro chileno” era un bluff. No veo que haya diferencias esenciales y profundas entre los países de la región. Hay diferencias de matices. Desde luego que en las relaciones personales son importantes los matices. Y también un matiz inasible hace que un poema sea una obra que nos queda para siempre y otro “casi” igual caiga en el olvido. En el mundo del arte y en las relaciones humanas la forma suele ser tan esencial como el contenido. Pero si alguien te asesina mientras estás durmiendo, no hay una gran diferencia si lo hace con un cuchillo de caza o con uno de cocina. El hambre de un niño en el Chaco no contempla sutilezas y se resuelve con pan, no con la palabra “pan”.
- Da la sensación que de haber acuerdo entre las distintas fuerzas será en la etapa post Kirchner...
- Da la sensación de que hablar de etapa post Kirchner es parecido a hablar de etapa post Menem, post de la Rúa, post Duhalde, post Alfonsín… desde mi punto de vista, no es hablar en profundidad. Todo esto es post Nada, porque a la sociedad, al grueso de la gente, no le cambia nada que se junte tal con cual. La realidad es que en nuestro país hay millones de personas con hambre o subalimentadas, y eso crece con cada gobierno.
- ¿Lo decepcionaron los Kirchner?
- No, porque nunca les creí. Por desgracia hicieron lo que pensé que iban a hacer (y no hicieron lo que pensé que no iban a hacer).
- ¿Qué le sugiere que la próxima presidencia se la puedan llegar a disputar Julio Cobos, Francisco de Narváez, Carlos Reutemann o Mauricio Macri?
- Que todavía estoy a tiempo de convencer a Charlize Theron de que pasemos un par de noches con una amiga del Crazy Horse en alguna habitación de París, y que después me nombren Emperador de China en la nueva era post-maoísta.
© Gustavo Charif
[*] La Nación del 19 de abril de 2010: “Con Kirchner no se puede acordar ni un picnic”, entrevista a Beatriz Sarlo por Virginia Lauricella y Santiago Dapelo.
[**] En YouTube [ www.youtube.com/watch?v=yqgFmuvklco ] encuentro algo muy diferente: dos personas haciendo preguntas poco interesantes y recibiendo de un buen hombre respuestas ejemplares y plenas de interés.