Todo en la Naturaleza animada, como en la inanimada, se rige por reglas, aunque estas reglas siempre son conocidas por nosotros; así es que en virtud de leyes fijas y determinadas cae la lluvia, se mueven los animales, etc. El Universo entero no es propiamente más que un vasto conjunto de fenómenos sujetos a determinadas reglas; de suerte que nada, absolutamente nada existe sin su fundamento. Por consecuencia de esto, no existen, hablando con propiedad, verdaderas irregularidades; cuando nosotros creemos encontrarlas, no es sino que las leyes que rigen los fenómenos que observamos nos son desconocidas.
-Kant: Lógica; 1800.-
Pienso, entonces, en Kant como parte de este planeta extraño y sordo que no habla (sólo se mueve, aunque con horrenda certidumbre), y la plenitud de mi rechazo espontáneo crece "con la inconciencia de las plantas venenosas". *
Así, los hombres han inventado leyes a las que luego se ajustaron de tal modo que ahora creen estar hechos por esas leyes y que nada es posible fuera de esa "naturaleza".
Sade ("una inocencia salvaje", como lo define Annie Le Brun), entre muchos otros pensamientos tan claros como impenetrables, escribe: "Les effets n'ont peut-être pas toujours besoin d'une cause".
Quizás los efectos no respondan siempre a una causa. Y bien podríamos ser, cada uno de nosotros, efecto sin causa.

* "Los vicios crecían con la inconciencia de las plantas venenosas", escribe Marcel Schwob en El incendio terrestre.
** Es conocida la manera en que Dante Alighieri simboliza a las pasiones al comienzo de la Commedia, llamándolas "selva oscura", en la que se pierde por haberse "apartado del camino recto" (es decir, hacia el camino de lo que gente como Kant llama "pecado mortal"): "Nel mezzo del cammin di nostra vita / mi ritrovai per una selva oscura, / chè la diritta via era smarrita" (La Divina Commedia, Inferno, Canto Primo 1-3).

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