domingo, 15 de enero de 2006

Proposición singular.

Ein vollkommen verallgesmeinerter Satz ist, wie jeder andere Satz zusammengesetzt. (Dies zeigt sich daran daß wir in »(Эx, φ) . φx« »φ« »x« getrennt erwähnen müssen. Beide stehen unablänging in bezeichnenden Beziehungen zur Welt, wie im unverallgemeinerten Satz.) *
-Ludwig Wittgenstein: Logisch-philosophische Abhandlung (Tractatus logico-philosophicus). 5.5261.-

En largas noches de insomnio me acompaña mi laúd roto.
-Ma-Huang-Tchung; siglo XIX.-

En el caso de que las proposiciones singulares tengan posibilidades de ser tan naturales como la respiración, de ser efecto sin causa, de sobrevivir, me entretengo en dejar que se confeccionen en mí, como si de cambios de piel en formas de trajes se tratara, metafísicas ingenuas, frutos de la puericia.
Por ejemplo, comenzar pensando que las Muertes son seres vivos. Las Muertes, así, con mayúscula y plurales, porque cada uno de nosotros viviríamos con una que siempre nos acompaña y que, un día, cansada ya, nos da muerte al suicidarse o al morir. Cada Muerte sería, entonces, un ser vivo.
La idea de ser el vigilante de otro para terminar, por costumbre, creyendo ser ese otro, sería una confusión de cierta rama tántrica. El oficio de “vigilante” sería ejercido por nuestra Muerte -ser inmaterial-, la cual utilizaría al observado -cuerpo material- para moverse (como el Purusha, que los maestros del Sankhyam comparaban a un lisiado): nosotros no tendríamos existencia real, sino que estaríamos conformados por nuestras respectivas Muertes -cuerpos espirituales- con sus respectivas “muletas” -ilusiones materiales-. La confusión consistiría en llamar “yo” al cuerpo humano, y “cuerpo humano” a la ilusión material.
Dado esto, descarto la existencia del alma, pero no de la misma manera a que lo hacemos con el cuerpo. El cuerpo puede existir aún como ilusión. El alma no puede figurarse siquiera como ilusión.
Y lo que llamamos muerte no sería más que el fin, o quizás una pausa, de la memoria integrada.
La “muerte”, el “alma”, no serían más que proposiciones generalizadas.

© Gustavo Charif 2006.

* Una proposición enteramente generalizada es, como cualquier otra, una proposición compuesta. Esto se demuestra en el hecho de que en »(Эx, φ) . φx« debemos mencionar por separado »φ« y »x«. Ambas están, de manera independiente, en relación designante con el mundo, como en la proposición no generalizada.)