domingo 5 de febrero de 2006

Escritura anónima.

James Legge, en su introducción a la traducción de Lao-tse y Chuang-tzu, hace historia de la traducción de la palabra Tao por diversos traductores europeos. La primera traducción al latín, hecha por misioneros católicos, fue regalada a Mateo Raper antes de 1788 por el misionero jesuíta Jos. de Grammont. En él se traduce al Tao por Razón Suprema del divino ser, Creador, Gobernador. El francés Abel Remusat le traduce por Logos en 1823. Estanislao Julien le llama naturaleza, como también el inglés Hardwick. Canon Farrar le llama también naturaleza pero en el sentido de naturaleza creadora; lo mismo Mr. Balfour. Julien dice que carece de inteligencia creadora y gobernadora por carecer de acción.
Es extraño que J. Legge, después de tan erudito informe, nos diga que el Tao es un fenómeno y no un ser positivo, un modo del ser nada más.
-Introducción de Carmelo Elorduy, S. J., a su traducción de las obras de Chuang-tzu, Manila, 1967.-

La fortuna quiso que no hubiera un deportista extranjero viviendo en la China del siglo XIX: habría traducido Tao por Pelota de Cuero Celestial. No solamente los políticos acostumbran «llevar el agua para su molino».
Lo que en el escrito referido de Elorduy se denomina Tao, acaso debiera transcribirse Dào. De hecho así es como lo transcriben algunos traductores, ya que la pronunciación de nuestra letra d es más cercana que la t para acercarnos a la pronunciación china. De hecho, si uno pronuncia tao está mucho más cerca de estar diciendo algo bien diferente. Y el significado de la palabra dào es bien simple: ruta, camino, vía (en su primera acepción); medio, método, curso, manera (en sus acepciones secundarias). Incluso la denominación do a la que los japoneses nos tienen acostumbrados en las artes marciales, proviene de la expresión china dào.*
Y si un extranjero hubiera pronunciado la palabra táo ante Chuang-Tzu, lo más probable es que el sabio chino mirara alrededor buscando el peligro, pues táo es huir, escapar, evadirse. Algo claramente fuera de la ruta, de la vía, del camino.

Pero concedamos por un momento que Tao es la voz más popularizada (imaginando felizmente que el Tao fuese popular)... ¿dónde aparecen la Razón Suprema, el divino ser, el Creador, el Gobernador, el Logos? ¿Dónde la naturaleza, creadora o no?
Explicar el Tao más allá de su significado en el idioma chino de la antigüedad, cuando el propio Chuang-Tzu se niega a tal explicación, es desconocerlo.
“El Dào no puede expresarse en palabras, porque lo que se expresa en palabras no es. (...) Si alguien preguntado por el Dào intenta responder, es que ignora qué es el Dào. Y quien ha preguntado, no ha preguntado sobre el Dào. Porque el Dào no puede ser preguntado y no puede ser respondido. Y una pregunta que no puede ser preguntada, es pregunta imposible. Y la respuesta de lo que no puede ser respondido, es respuesta vacía. Y con la respuesta vacía se quiere satisfacer a la pregunta imposible.” Esto escribió Chuang-Tzu, con las diferencias de las que no podemos escapar al traducir. Y escribió también: “Quien habla es porque no lo conoce, quien lo conoce no habla”.
Quizás Chuang-Tzu (o Zhūang Zi) debiera ser traducido de manera limpia, y dejar las interpretaciones a un lado, que parecen ser los frutos estériles de cada educación.**
Es extraño que Carmelo Elorduy, después de tan erudito informe, y de haber sido, a pesar de todo, el pulcro traductor español de la obra de Chuang-Tzu, haya permanecido aferrado, al igual que los comentaristas citados, a los prejuicios de su cultura.
“Sabiendo que las cosas cambian, todavía hay quienes se aferran a ellas.”
© Gustavo Charif 2006.
* El acento al revés en la vocal lo empleo según el habitual pinyin. El mismo procedimiento explica el acento de táo en la frase siguiente.
** 莊子 (Zhūang Zi) también es vertido Zhūangzi, Zhuang Zou, Chuang Tzu, Chuang Tsé... Si bien empleo la manera más difundida en español, Zhūang Zi debe ser la más próxima al original.