domingo 29 de enero de 2006

La piedra en lo vulgar.
El psicoanálisis es la rama obscena de la ciencia-ficción.
-Jorge Luis Borges.-
Loco, adj. Dícese de quien está afectado de un alto nivel de independencia intelectual; del que no se conforma a las normas de pensamiento, lenguaje y acción que los conformantes han establecido observándose a sí mismos; del que no está de acuerdo con la mayoría; en suma, de todo lo que es inusitado. Vale la pena señalar que una persona es declarada loca por funcionarios carentes de pruebas de su propia cordura.
-Ambrose Bierce: Diccionario del Diablo, 1911.-

La locura es una invención de pueblos bárbaros para justificar su tratamiento.
Pienso en esta frase que acabo de escribir... Más preciso sería escribir groseros en lugar de bárbaros. Lo grosero proviene de lo grueso, "basto, ordinario, sin arte"; lo grosero no observa decoro, es lo vulgar en el sentido más vulgar del término.
El diccionario de la lengua castellana llama "era vulgar", a la era "común o cristiana", propicia a groserías como el psicoanálisis.
Y la locura, comienzo de la frase, es la "acción anómala", es decir, fuera de lo común, que el loco realiza causando "sorpresa".
El diccionario da definiciones positivas de lo que significa ser loco. En primer lugar, es alguien "que ha perdido la razón" (perdió, justamente, por ser minoría anómala que causa sorpresa). Luego nos dice que es "imprudente", pero agrega que "excede en mucho a lo ordinario o presumible". Tener una suerte loca, por ejemplo. Y si es un "aparato o dispositivo", funcionará "descontroladamente" (como las agujas de una brújula o de un reloj cuando se vuelven "locas"). Y si las ramas de un árbol son "locas" significan que son "viciosas, pujantes".
En el Río de la Plata se llama "loca" a una mujer que se acuesta con quien quiere y cuando quiere (cosa condenable a los ojos del judaísmo, del islamismo, del cristianismo y del psicoanálisis). También aquí es "loco" quien "siempre está de chanza".
A veces un loco es salvado del encierro por los snobs. Borges estuvo siempre loco hasta que otros locos comenzaron a leerlo y luego los snobs comenzaron a "estudiarlo" y a creer que lo estaban leyendo. Desde entonces le endilgaron el título de "genio", que es como los mediocres de la "era común" llaman a un loco que tuvo éxito en su locura.
Y el diccionario, una vez más, asocia al genio con el "temperamento difícil", inusitado, y con la "capacidad mental extraordinaria para crear o inventar cosas nuevas y admirables". Una genialidad, entonces, es una "acción anómala", fuera de lo común, que el genio realiza causando "sorpresa".
Si empleamos lógica rigurosa*, es claro que no digo que todos los locos son geniales. Digo que todos los psicoanalistas, psicólogos y psiquiatras son groseros oscurantistas que ni siquiera conocen el lenguaje. Son vulgares de la "era común".
Nada me queda de ellos. Sólo el no ser como ellos, que mueren de día mientras de noche sueñan que están vivos, que tienen dioses, terapias, patrias, y emociones interpretadas en familia. Porque interpretar significa actuar, es decir simular e intervenir (padres de la corrupción).
Ser "anómalo", proseguir errático en mi propio oriente y tratando de aplicar ciencia a mis palabras, aunque sea el último de mi especie. Comer mi propia carne, vestir mi piel, beber mi sangre, construir con mis huesos mi casa para que ningún constructor de arquitecturas ajenas me toque, ningún oscurantismo, ningún mentido amor, ninguna teoría.
Nada me queda de ellos. Sé todo lo que no me dirán. Conozco sus crímenes.
© Gustavo Charif 2006.
* Sobre la lógica rigurosa, cito un diálogo de Pierre Loüys (1898):
-Pourquoi veux-tu être poète?
-Pour ne rien voir, fût-ce une mouche, avec l'oeil de mon voisin.
-Tu n'aimes pas ton voisin?
-Je ne lui veux pas de mal. J'aime mieux ne pas être lui, voilà tout.
-Et pourqoui veux-tu être un fou?
-Si mon voisin m'appelle un fou, je comprenderai tout de suite que je ne lui ressemble pas.
-Mais si tu deviens pire?
-Cést bien difficile.
-Comment le sauras-tu?
-A son attitude. S'il me laisse en repos, c'est que j'aurai perdu. S'il m'attaque, c'est que je serai heureux.
[...]
-Tu as l'esprit logique!
-C'est le propre des fous.
(Les aventures du roi Pausole. Chapitre IX: Où Pausole se détermine.)
-Por qué quieres ser poeta?
-Para no ver nada, ni siquiera una mosca, con los ojos de mi vecino.
-¿No quieres a tu vecino?
-No le deseo ningún mal. Me gusta más no ser él, eso es todo.
-¿Y por qué quieres ser loco?
-Si mi vecino me llama loco, en seguida comprendo que no me parezco a él.
-¿Y si te vuelves peor que él?
-Eso es muy difícil.
-¿Cómo lo sabes?
-Por sus actitudes. Si me deja tranquilo es que estoy perdido. Si me ataca es que soy feliz.
[...]
-¡Tienes espíritu lógico!
-Es el espíritu propio de los locos.
(La aventuras del rey Pausole. Capítulo IX: Donde Pausole se determina.)

domingo 22 de enero de 2006

Lógica silvestre.

Todo en la Naturaleza animada, como en la inanimada, se rige por reglas, aunque estas reglas siempre son conocidas por nosotros; así es que en virtud de leyes fijas y determinadas cae la lluvia, se mueven los animales, etc. El Universo entero no es propiamente más que un vasto conjunto de fenómenos sujetos a determinadas reglas; de suerte que nada, absolutamente nada existe sin su fundamento. Por consecuencia de esto, no existen, hablando con propiedad, verdaderas irregularidades; cuando nosotros creemos encontrarlas, no es sino que las leyes que rigen los fenómenos que observamos nos son desconocidas.
-Kant: Lógica; 1800.-

Cuando leo un pasaje de Kant como el que precede siento dibujarse en mí, sin ley ni gobierno aparentes, una contradicción. Claramente podría formular una conclusión opuesta a cada uno de sus razonamientos sin mayor escándalo. Aún cuando por mí mismo tampoco formularía dichas conclusiones y, si las leyera, no podría afirmarlas ni firmarlas.
Pienso, entonces, en Kant como parte de este planeta extraño y sordo que no habla (sólo se mueve, aunque con horrenda certidumbre), y la plenitud de mi rechazo espontáneo crece "con la inconciencia de las plantas venenosas". *
A través de la "selva negra", entre los tallos sombríos, puedo ver que nada en la Naturaleza animada como en la inanimada se rige por reglas (aún cuando estas reglas sean siempre "conocidas"): así es que en virtud de leyes móviles e indeterminadas cae la lluvia, se mueven los animales, se escriben mis pensamientos. Y no existen, hablando en mi idioma, verdaderas irregularidades: cuando creemos encontrarlas no es sino la ilusión engendrada para salvarnos del vértigo provocado por la ausencia de reglas que nos orienten hacia una "seguridad". **
Así, los hombres han inventado leyes a las que luego se ajustaron de tal modo que ahora creen estar hechos por esas leyes y que nada es posible fuera de esa "naturaleza".
Una de las groserías vociferadas por varios seudopensadores a lo largo del siglo XX consiste en buscar una relación comparada entre Kant y Sade.
Sade ("una inocencia salvaje", como lo define Annie Le Brun), entre muchos otros pensamientos tan claros como impenetrables, escribe: "Les effets n'ont peut-être pas toujours besoin d'une cause".
Quizás los efectos no respondan siempre a una causa. Y bien podríamos ser, cada uno de nosotros, efecto sin causa.
© Gustavo Charif 2006.


* "Los vicios crecían con la inconciencia de las plantas venenosas", escribe Marcel Schwob en El incendio terrestre.
** Es conocida la manera en que Dante Alighieri simboliza a las pasiones al comienzo de la Commedia, llamándolas "selva oscura", en la que se pierde por haberse "apartado del camino recto" (es decir, hacia el camino de lo que gente como Kant llama "pecado mortal"): "Nel mezzo del cammin di nostra vita / mi ritrovai per una selva oscura, / chè la diritta via era smarrita" (La Divina Commedia, Inferno, Canto Primo 1-3).

domingo 15 de enero de 2006

Proposición singular.

Ein vollkommen verallgesmeinerter Satz ist, wie jeder andere Satz zusammengesetzt. (Dies zeigt sich daran daß wir in »(Эx, φ) . φx« »φ« »x« getrennt erwähnen müssen. Beide stehen unablänging in bezeichnenden Beziehungen zur Welt, wie im unverallgemeinerten Satz.) *
-Ludwig Wittgenstein: Logisch-philosophische Abhandlung (Tractatus logico-philosophicus). 5.5261.-

En largas noches de insomnio me acompaña mi laúd roto.
-Ma-Huang-Tchung; siglo XIX.-

En el caso de que las proposiciones singulares tengan posibilidades de ser tan naturales como la respiración, de ser efecto sin causa, de sobrevivir, me entretengo en dejar que se confeccionen en mí, como si de cambios de piel en formas de trajes se tratara, metafísicas ingenuas, frutos de la puericia.
Por ejemplo, comenzar pensando que las Muertes son seres vivos. Las Muertes, así, con mayúscula y plurales, porque cada uno de nosotros viviríamos con una que siempre nos acompaña y que, un día, cansada ya, nos da muerte al suicidarse o al morir. Cada Muerte sería, entonces, un ser vivo.
La idea de ser el vigilante de otro para terminar, por costumbre, creyendo ser ese otro, sería una confusión de cierta rama tántrica. El oficio de “vigilante” sería ejercido por nuestra Muerte -ser inmaterial-, la cual utilizaría al observado -cuerpo material- para moverse (como el Purusha, que los maestros del Sankhyam comparaban a un lisiado): nosotros no tendríamos existencia real, sino que estaríamos conformados por nuestras respectivas Muertes -cuerpos espirituales- con sus respectivas “muletas” -ilusiones materiales-. La confusión consistiría en llamar “yo” al cuerpo humano, y “cuerpo humano” a la ilusión material.
Dado esto, descarto la existencia del alma, pero no de la misma manera a que lo hacemos con el cuerpo. El cuerpo puede existir aún como ilusión. El alma no puede figurarse siquiera como ilusión.
Y lo que llamamos muerte no sería más que el fin, o quizás una pausa, de la memoria integrada.
La “muerte”, el “alma”, no serían más que proposiciones generalizadas.

© Gustavo Charif 2006.

* Una proposición enteramente generalizada es, como cualquier otra, una proposición compuesta. Esto se demuestra en el hecho de que en »(Эx, φ) . φx« debemos mencionar por separado »φ« y »x«. Ambas están, de manera independiente, en relación designante con el mundo, como en la proposición no generalizada.)


domingo 8 de enero de 2006

El ojo de las niñas

Si su amigo Kircher llamaba a Dios “Óptimo y máximo organista”, Caramuel lo definió como “Primus Summus Poeta” y al Universo como divino poema, y creó una nueva disciplina con el nombre de “Metamétrica”: el estudio de los ritmos y metros en abstracto, de la “arquitectura” sobre la que descansan los “laberintos métricos” formados por retóricos, poetas y músicos, el estudio y deducción de los esquemas prosódicos que dan lugar a los acrósticos y permutaciones, a través básicamente de la Combinatoria.
-Alfredo Aracil: Juego y artifico. Autómatas y otras ficciones en la cultura del Renacimiento a la Ilustración. Ediciones Cátedra, Madrid, 1998.-

Imagino una composición singular, especie de relato laberíntico donde cada renglón, combinando letras y espacios, posee idéntica cantidad de caracteres pero donde, además, este número de caracteres se corresponde con la cantidad de renglones, de manera que, al verlo sobre el papel, se conforma un perfecto cuadrado de signos.

Imagino que esta escritura encierra, además, una oración virtual, un concepto mágico que aconsejaría buenamente a las muchachas sobre la llave para su orgasmo -y su manera propia, única en cada joven, de experimentarlo- pues es allí donde se encontrarían: en el cuerpo.

Imagino que esta frase esencial se distribuye en un perfecto círculo a través de un procedimiento ingenioso, metamétrica a la manera de Caramuel pero emparentada con los versus intexti tardolatinos y carolingios. Una suerte de acróstico oculto en un mándala.

Y que es en la combinatoria metamétrica del círculo con respecto a la elección individual de una o más partes del cuadrado, donde reside la personalidad del hallazgo orgásmico desentrañado por cada mujer en cada circunstancia.

La dificultad estriba en conocer el diámetro correspondiente, para encontrar así la adecuada oración.

© Gustavo Charif 2006.

Nota: Aracil, en su extraordinario libro, refiere a

J. Caramuel, Primus Calamus, tomus II, ob oculos exhibens Rhytmicam, quae Hispanicos, Italicos, Gallicos, Germanicos, c. versus metitur, eosdemque concentu exornans, viam aperit, ut Orientales possint populi (hebraici Arabes, Turcici, Persici, Indici, Sinenses, Japonici, c.) conformare, aut etiam reformare proprios numeros, Santangel, 1665 (2da. ed. Campania, 1668), pág. 14; cit. en J. Velarde Lombraña, Juan Caramuel, Vida y Obra, Oviedo, 1989, pág. 302.

J. Caramuel, Primus Calamus ob oculos ponens Metametricam quae veris currentium, recurrentium, adscendentium, descendentium, nec-non circumvolantium versuum ductibus, aut aeri incisos, aut buxo insculptos, aut plumbo infusos, multiformes labyrinthos exornat, Roma, 1663 cfr. J. Velarde Lombraña, op. cit., págs. 300-306. Aracil, finalmente, agrega: "Un interesante análisis encontramos en J. Luque Moreno, De pedibus, de metris. Las unidades de medida en la rítmica y en la métrica antiguas, Granada, 1995, especialmente págs. 18-25".

domingo 1 de enero de 2006

La rue de la Corderie penetra en la rue de la Corderie
Notas para un método de origen irresoluble

I. Sería tonto imaginar que Listing y Möbius con su cinta ilustran y confirman una teoría de las realidades paralelas. La cinta, con su único lado, muestra un plano indivisible.
II. En nuestro sistema nervioso el conjunto de células de Schwann nutre a las neuronas y sirve de soporte vital. Vital, porque las prolongaciones de algunas neuronas pueden tener más de un metro de longitud, y los extremos estarían desolados si hubieran de recibir su alimento desde el cuerpo neuronal. Sin las células de Schwann los nervios morirían de inanición.
En el cerebro y en la médula espinal también existen células con funciones semejantes. En las prolongaciones de calles, en los cruces, en los mapas, existen manifestaciones de verdades inesperadas, como el mar.
III. Cuando se conoce un laberinto, cuando se familiariza uno con él, en los corredores florece su amistad.
Recuerdo ahora un descubrimiento que hicimos caminando con Fernando Arrabal por las calles de París: una calle que se interrumpe bruscamente en otra, de modo que la ventana de una casa se corta a la mitad y se introduce en la casa de la calle perpendicular. Algo nunca visto. “Mira qué extraordinario…: esa calle está penetrando a otra” (no recuerdo quién de nosotros lo dijo). Y antes de alejarnos veo que ambas calles están señalizadas con el mismo nombre, y se lo hago saber. “Claro”, responde Fernando, “es que son marido y mujer”. Esto sucede en París, puede comprobarse.

IV. Continuar. Cualquier verdad es falsa. Excepto la verdad formulada como falsa. De modo que esta afirmación es verdadera. La proposición es irresoluble y funde, no verdad y falsedad, sino un sinnúmero de verdades inesperadas. Verdades también indivisibles. Como vidas, que se creyeran paralelas y que sorpresivamente dejaran de ocultarse entre sí.
En 1931 Kurt Gödel traza el célebre teorema donde piensa que todo sistema matemático contiene una naturaleza irresoluble en algún pasaje (o en su paisaje.) Abierto a las angustias, al misterio, a las voces que sólo los groseros bautizarían como esquizofrenia, derrumba la construcción cerrada de Russell y Whitehead. Casi siempre el discurso, como la sangre, está en el método. Cualquier sistema es incompatible con una verdad. Lo irresoluble es el árbol de frutas inesperadas.

V. Hacer colaborar a la topología con la anatomía conduciría a una nueva visión, tal vez más completa, del cuerpo humano.
Por otra parte, insustanciales teorías esotéricas como la del llamado “inconsciente”, se derrumbarían. Luego, podrían encarnarse metafísicas hasta ahora maravillosas.

VI. En 1824, el físico británico John Ayrton Paris crea el taumatropo: un simple objeto en donde la imagen de un pájaro libre pintada en una estampa que contiene en su reverso una jaula vacía, genera la ilusión del pájaro enjaulado cuando se gira la estampa de manera constante frente a nuestros ojos. En 1831, el físico y matemático belga Joseph-Antoine Plateau crea el fenaquisticopio: si se mira a través del agujero central frente a un espejo, las imágenes se funden en un movimiento único. En 1834 el matemático inglés William George Horner construye el zootropo: la ilusión del movimiento se consigue observando a través de las ranuras. En 1838, sir Charles Wheatstone realiza el estereoscopio: cámara que toma y muestra fotos en tres dimensiones. En 1858 los alemanes Möbius y Listing, cada uno por su lado, descubren sus respectivas bandas. En 1876 Emile Reynaud inventa el praxinoscopio: la cinta de papel en el cilindro reflejada en los espejos permite ver una secuencia en movimiento. En 1879 el fotógrafo inglés Eadweard Muybridge crea el zoopraxiscopio: tomando imágenes de los distintos momentos de una misma acción, como por ejemplo el galopar de un jinente, y proyectándolas luego en una secuencia de tiempo sobre cristales giratorios, creaba la ilusión de movimiento.
Estaban asentadas las bases para que el 13 de febrero de 1894 los hermanos Lumière patentaran la primera cámara y proyector cinematográficos, después de dos años de investigaciones. En 1895 mostrarían la primera película: obreros saliendo de una fábrica.
Hoy día, la multitud ruidosa mira televisión de aire o cable, mientras el teorema de Gödel quiebra hacia el infinito los estudios de la lengua pero retrocede frente a las recientes investigaciones en inteligencia artificial: ramificaciones que se prolongan en calles, en cruces, en mapas, verdades inesperadas en el mar.
Sobre posibilidades de felicidad, a eso me refiero.

© Gustavo Charif 2006.
Notas

1.
Empleo desde el subtítulo la palabra método no como sinónimo de modo sino en su acepción exclusivamente filosófica, es decir método entendido como procedimiento que se sigue en las ciencias para hallar la verdad y enseñarla.
En cambio el término proposición no lo empleo nunca en el sentido filosófico (expresión de un juicio entre dos términos) sino en el sentido matemático (enunciación de una verdad demostrada o que se trata de demostrar).

2. Se suele decir que Reynaud inventó el praxinoscopio en 1877, pero en realidad lo inventó en 1876 y lo patentó un año después.