-Jorge Luis Borges.-
-Ambrose Bierce: Diccionario del Diablo, 1911.-
El diccionario de la lengua castellana llama "era vulgar", a la era "común o cristiana", propicia a groserías como el psicoanálisis.
Y la locura, comienzo de la frase, es la "acción anómala", es decir, fuera de lo común, que el loco realiza causando "sorpresa".
El diccionario da definiciones positivas de lo que significa ser loco. En primer lugar, es alguien "que ha perdido la razón" (perdió, justamente, por ser minoría anómala que causa sorpresa). Luego nos dice que es "imprudente", pero agrega que "excede en mucho a lo ordinario o presumible". Tener una suerte loca, por ejemplo. Y si es un "aparato o dispositivo", funcionará "descontroladamente" (como las agujas de una brújula o de un reloj cuando se vuelven "locas"). Y si las ramas de un árbol son "locas" significan que son "viciosas, pujantes".
En el Río de la Plata se llama "loca" a una mujer que se acuesta con quien quiere y cuando quiere (cosa condenable a los ojos del judaísmo, del islamismo, del cristianismo y del psicoanálisis). También aquí es "loco" quien "siempre está de chanza".
A veces un loco es salvado del encierro por los snobs. Borges estuvo siempre loco hasta que otros locos comenzaron a leerlo y luego los snobs comenzaron a "estudiarlo" y a creer que lo estaban leyendo. Desde entonces le endilgaron el título de "genio", que es como los mediocres de la "era común" llaman a un loco que tuvo éxito en su locura.
Y el diccionario, una vez más, asocia al genio con el "temperamento difícil", inusitado, y con la "capacidad mental extraordinaria para crear o inventar cosas nuevas y admirables". Una genialidad, entonces, es una "acción anómala", fuera de lo común, que el genio realiza causando "sorpresa".
Si empleamos lógica rigurosa*, es claro que no digo que todos los locos son geniales. Digo que todos los psicoanalistas, psicólogos y psiquiatras son groseros oscurantistas que ni siquiera conocen el lenguaje. Son vulgares de la "era común".
Ser "anómalo", proseguir errático en mi propio oriente y tratando de aplicar ciencia a mis palabras, aunque sea el último de mi especie. Comer mi propia carne, vestir mi piel, beber mi sangre, construir con mis huesos mi casa para que ningún constructor de arquitecturas ajenas me toque, ningún oscurantismo, ningún mentido amor, ninguna teoría.
Nada me queda de ellos. Sé todo lo que no me dirán. Conozco sus crímenes.

-Pour ne rien voir, fût-ce une mouche, avec l'oeil de mon voisin.
-Tu n'aimes pas ton voisin?
-Je ne lui veux pas de mal. J'aime mieux ne pas être lui, voilà tout.
-Et pourqoui veux-tu être un fou?
-Si mon voisin m'appelle un fou, je comprenderai tout de suite que je ne lui ressemble pas.
-Mais si tu deviens pire?
-Cést bien difficile.
-Comment le sauras-tu?
-A son attitude. S'il me laisse en repos, c'est que j'aurai perdu. S'il m'attaque, c'est que je serai heureux.
[...]
-Tu as l'esprit logique!
-C'est le propre des fous.
(Les aventures du roi Pausole. Chapitre IX: Où Pausole se détermine.)
-Para no ver nada, ni siquiera una mosca, con los ojos de mi vecino.
-¿No quieres a tu vecino?
-No le deseo ningún mal. Me gusta más no ser él, eso es todo.
-¿Y por qué quieres ser loco?
-Si mi vecino me llama loco, en seguida comprendo que no me parezco a él.
-¿Y si te vuelves peor que él?
-Eso es muy difícil.
-¿Cómo lo sabes?
-Por sus actitudes. Si me deja tranquilo es que estoy perdido. Si me ataca es que soy feliz.
[...]
-¡Tienes espíritu lógico!
-Es el espíritu propio de los locos.
(La aventuras del rey Pausole. Capítulo IX: Donde Pausole se determina.)

